¿Ataque de pánico o infarto? Cómo reconocer las diferencias y cuándo buscar ayuda

Es una de las preguntas más frecuentes en consulta.

“Sentí que mi corazón se salía del pecho.”

“No podía respirar.”

“Estaba seguro de que me estaba dando un infarto.”

Si alguna vez has vivido una experiencia así, no estás solo. Muchas personas que presentan un ataque de pánico acuden por primera vez a un servicio de urgencias convencidas de que están sufriendo un problema grave del corazón.

La razón es sencilla: los síntomas son reales y pueden parecerse mucho a los de un infarto.

¿Qué ocurre durante un ataque de pánico?

Nuestro organismo cuenta con un sistema de alarma diseñado para protegernos ante situaciones de peligro.

Cuando el cerebro detecta una amenaza, libera adrenalina y otras sustancias que preparan al cuerpo para luchar o huir. El corazón late más rápido, la respiración se acelera y los músculos se tensan.

En el trastorno de pánico, esa alarma puede activarse aunque no exista un peligro físico inmediato.

Una forma sencilla de entenderlo es imaginar un detector de humo demasiado sensible. Su función es protegerte, pero comienza a sonar incluso cuando solo hay vapor o una pequeña cantidad de humo al cocinar. La alarma funciona, pero la amenaza no está presente. (www.heart.org)

Síntomas que pueden confundirse con un infarto

Durante un ataque de pánico pueden aparecer:

  • Palpitaciones o latidos muy rápidos.

  • Dolor o presión en el pecho.

  • Sensación de falta de aire.

  • Mareo.

  • Sudoración.

  • Temblor.

  • Hormigueo en manos o labios.

  • Sensación de perder el control o de que algo terrible va a ocurrir.

Todos estos síntomas son auténticos. No son imaginarios ni “exagerados”.

Entonces, ¿cómo saber si es un infarto?

No siempre es posible distinguirlos únicamente por los síntomas.

El dolor en el pecho, la dificultad para respirar y la sudoración pueden presentarse tanto en un ataque de pánico como en un infarto. Por ello, si es la primera vez que experimentas estos síntomas, si el dolor es intenso, dura varios minutos, empeora, o se acompaña de dolor que se irradia al brazo, mandíbula, espalda o cuello, debes buscar atención médica inmediata. (urmc.rochester.edu)

En medicina, ante la duda, primero es necesario descartar una enfermedad cardíaca.

¿Qué sucede después?

Cuando la evaluación médica descarta un problema del corazón, muchas personas continúan viviendo con miedo a que el episodio vuelva a repetirse.

Comienzan a evitar ciertos lugares, dejan de hacer ejercicio, viajan menos o necesitan ir siempre acompañadas. Poco a poco, el miedo empieza a limitar su vida.

Esto puede ser parte del desarrollo de un trastorno de pánico, una condición frecuente que tiene tratamiento.

La buena noticia

El trastorno de pánico puede mejorar significativamente con un tratamiento basado en evidencia.

Dependiendo de cada caso, el manejo puede incluir:

  • Psicoeducación para comprender qué está ocurriendo.

  • Psicoterapia, especialmente terapia cognitivo-conductual.

  • Medicamentos cuando están indicados.

  • Estrategias para recuperar gradualmente las actividades que el miedo había limitado.

El objetivo del tratamiento no es únicamente disminuir las crisis, sino recuperar la tranquilidad y la calidad de vida.

¿Cuándo conviene solicitar una evaluación?

Puede ser recomendable acudir a una valoración si:

  • Has tenido episodios repetidos de miedo intenso.

  • Evitas lugares por temor a sentirte mal.

  • Has acudido varias veces a urgencias y los estudios han sido normales.

  • La ansiedad está afectando tu trabajo, tus estudios o tu vida familiar.

Una evaluación integral permite identificar si se trata de un trastorno de pánico o si existe otra condición médica o psicológica que requiera un abordaje diferente.

Dr. Gabriel AlejoPsiquiatra

Si deseas una valoración profesional, puedes agendar una cita por WhatsApp al 444 293 4518 o hacerlo en línea mediante Doctoralia.

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